viernes, 6 de enero de 2023

TRES DE CUATRO PARA GRANERUD

La jornada conclusiva de los cuatro trampolines no ha tenido mucha historia. Ha sido una tarde de condiciones atmosféricas benignas, que ha permitido grandes saltos, superiores a los 140 metros, y ninguna interrupción. El viento no ha jugado malas pasadas y no ha habido sorpresas. Si bien Granerud podía sentirse algo presionado por la victoria en Innsbruck de Kubacki, en el trampolín asilvestrado de Bischofshofen ha hecho los mejores saltos en cada manga.

A la hora de ejecutar este último salto, Alexander Stöckl, el entrenador de Noruega, tomó una decisión que se mostró a la postre como acertada: a fin de asegurar unos puntos, Granerud saltó desde una puerta de salida inferior. Teniendo en cuenta que el viento trasero había aminorado, era una forma de conseguir puntos extra de compensanción. No hizo falta, de todas formas: Granerud realizó un salto excelente, con algún balanceo en el aire y escorándose como siempre a la parte derecha de la pista, pero marchándose a los 143,5 metros, una distancia que nadie hasta el momento había alcanzado a lo largo de la jornada. Los buenos saltos de Lanisek y Kubacki empalidecían ante este último salto del noruego, que ha estado por encima de sus rivales en todo momento, salvo quizá en la primera manga de Innsbruck, donde sí padeció. Aún así, tres victorias de cuatro, aunque sin alcanzar la perfección reciente de Stoch en 2017/2018 y de Kobayashi en 2018/2019.  

Un último salto que se va a los 143,5 metros.

Toca pues hacer balance de esta edición de los cuatro trampolines. Empezando por Noruega, se van con la satisfacción de haber conseguido un triunfo que anhelaban desde 2007. También hacía bastante tiempo que no ganaban en Bischofshofen (desde 2011). Pero más allá de Granerud, el rendimiento del resto ha estado por debajo de lo esperado. Johansson y Tande están lejos de su mejor nivel, y Forfang siempre ha sido algo irregular. En el caso de Marius Lindvik, no ha podido reponerse hoy tampoco de la descalificación de Garmisch. 

No ha sido la tournée de Lindvik ni de Geiger.

 

Polonia y Eslovenia han colocado a sus favoritos en el podio. En el caso de Polonia, los veteranos han cumplido con las expectativas, con un Stoch que al final casi se come a su compatriota Zyła en la general. Hoy en Bischofshofen, un trampolín fetiche para el campeón polaco, ha realizado un salto final con su estilo estático, sin apenas movimiento en el aire, que no le ha valido más allá de un 19 en la puntuación de los jueces. En el caso de Eslovenia, aparte de Lanisek, que supo sobreponerse al traspiés inicial, Zajc y Kos han dejado una buena impresión, aunque algo intermitente. Hoy Peter Prevc ha vuelto a mostrar un destello breve de la calidad que un día le hizo dominador, finalizando séptimo.
 

Así ha quedado la general.

 

La situación de Austria y Alemania ha sido claramente contrapuesta. Si bien Austria no ha conseguido ningún podio, al final ha colocado a cinco saltadores entre los diez primeros (aunque del cinco al diez, todo sea dicho). Hörl, Hayböck y Fettner han realizado un gran torneo, con buenos saltos en casa; Kraft ha pinchado un poco hoy, con un segundo salto realizado en unas condiciones complicadas. Tampoco ha sido el día de Tschofenig. Pero por contra, han colocado a Clemens Aigner entre los diez primeros. El caso de Alemania ha sido mucho más catastrófico. Geiger y Eisenbichler nunca han estado al nivel y Wellinger ha ido perdiendo fuelle con el paso de los días. El único que ha rendido por encima de las expectativas ha sido el joven Philip Raimund.

Último salto más flojo de Kraft.

Caso aparte parece el de Japón. Han tenido muchos problemas en las calificaciones, siendo al final Ryoyu Kobayashi el único que ha salvado un poco la cara al equipo, aunque en un tono mucho menor al carácter excelso de sus vuelos en otras ocasiones. De todas formas, su segundo salto hoy apunta en la buena dirección para una recuperación del rendimiento en la segunda parte de la temporada. 

Tampoco ha sido la tournée de Kobayashi.

 

Llegados a este punto, toca hacer balance también de este nuevo blog que he iniciado, sobre un deporte que me gusta y que me resulta hermoso, pero del que reconozco que todavía no controlo todas sus claves, ni conozco en profundidad su historia. No me considero un experto, ni mucho menos. Ha sido para mí también un pequeño reto, pero la buena acogida que ha recibido en twitter (tratándose de un deporte bastante minoritario, aunque conocido), me anima a seguir con el blog. De todas formas, no creo que pueda seguir con igual atención las pruebas que quedan en el resto de la temporada (hay un deporte en particular que pronto comenzará a reclamar mi atención, absorbiendo gran parte de mi tiempo y de mi energía a la hora de escribir). Así pues, el blog continuará, cómo no, aunque me despido ya por si acaso hasta el próximo diciembre.

Los tres primeros en Bischofshofen, que también han sido los tres primeros en el torneo.



miércoles, 4 de enero de 2023

LOS JUECES AGUAN LA FIESTA DE INNSBRUCK

La Austria contemporánea dista mucho de ser la alegría de la huerta. Sonrisas y lágrimas, aquella película alcanforada con niños cantores y prados de florecitas, mentía. La Austria de verdad se acerca más a la sordidez de Haneke y Seidl, a la ausencia de sentido del humor, a los enanitos de jardín, a las miradas inquisidoras de los vecinos, a los sotanos con memorabilia nazi, a la bajona en general. Unas de las pocas cosas buenas que tienen son los saltos de esquí, pero hoy en Innsbruck ha predominado ese sentimiento de aturdimiento, de bebida aguada, de fiesta arruinada. Cuando la competición comenzaba a ponerse interesante, los jueces han tomado una decisión controvertida, rebajando la euforia y privando al personal de algo más de espectáculo. Bien es cierto que los jueces no son todos austriacos, pero que la realidad no te estropee un buen tweet, como se solía decir. 

Kubacki rompe la racha de Granerud.


Pongámonos en situación. El saltadero del Bergisel no propicia saltos largos, todo el mundo lo sabe. Además, se caracteriza por privar a los saltadores de ese viento de cara que les resulta tan favorable para prolongar la sustentación en el aire, consiguiendo saltos largos. Por medidas de seguridad, los jueces temen saltos demasiado largos, que puedan comprometer el aterrizaje de los saltadores, y por ello intentan limitarlos al máximo. La configuración del propio saltadero hace que, de producirse un salto largo, el saltador pueda estamparse contra el muro como un mosquito sobre un parabrisas. Ya le pasó a Richard Freitag. 

De esta manera, la jornada no había comenzado con grandes saltos. A los saltadores les estaba costando alcanzar el punto de cálculo, situado en los 120 metros. El viento no era fuerte, pero predominaba el viento trasero, no muy propicio para los saltos. No estaba en la salida Karl Geiger, incapaz de superar el corte de la calificación, y Ryoyu Kobayashi, uno de los primeros en saltar, no pasaría a la segunda ronda. Tampoco Piotr Zyła realizó un primer gran salto, confirmando la trayectoria descendente apuntada en Garmisch. Llegó el turno de Granerud, no bien situado en la calificación, y su salto no fue demasiado largo, aunque quedó compensado por un viento algo desfavorable. Las cosas no pintaban bien para el dominador de la competición, pues quedaban bastantes saltadores capaces de superar su discreta marca. Kaft, Lindvik (¡por fin!), Stoch, Lanisek y Kubacki consiguieron saltos de mayor puntuación y metros que Granerud. 

Kobayashi a años luz de sus mejores días.

 

Nervioso antes de su primer salto.

De esta forma, la segunda manga se presentaba interesante, pues podría verse un cambio en la clasificación general. Sin embargo, Granerud supo reponerse, con un imponente salto que superaba la frontera de los 130 metros. Sería el único de la jornada en conseguirlo, pues inmediatamente después al salto de Granerud, los jueces decidieron rebajar una salida para el resto de competidores, alterando notablemente la igualdad de condiciones necesaria en toda competición, y privando al público de algún que otro salto largo más. En fin, que entraron en la fiesta a pinchar todos los globos.  

La capacidad de reponerse de Granerud quizá le valga el águila dorada.


Desde una salida menos, las cosas volvieron a situarse en torno a los 120 metros. Así pues, Stoch, Lanisek y Kubacki casi calcaron sus saltos, en torno a los 121 metros. A pesar de ello, acabó llevándose la victoria Kubacki por poco sobre Granerud, gracias a su primer mejor salto. El cambio de salida ha permitido a Granerud salvarse de una caída que habría sido más acusada, debido a su primer salto no tan potente. Quizá el saltador más perjudicado hoy ha sido Stefan Kraft, cuyo segundo salto podría haber ido más lejos de los 125 metros conseguidos de haber saltado desde la misma salida que Granerud. Como a esos árbitros a los que les gusta que el partido no se les vaya de las manos, los jueces de Innsbruck decidieron mantener a todos juntitos y en silencio. No hubo protestas. Nunca las hay. Todas las naciones importantes participan y aceptan el juego. Granerud fue hoy el beneficiado involuntario, a pesar de las compensaciones al resto de saltadores: otro día, otro será el afortunado. Ese es uno de los daños colaterales del salto de esquí. 

Lindvik se recupera de la descalificación de Garmisch.

Kraft, dos excelentes saltos que no le valieron el podio.


Por tanto, dados los resultados finales de Innsbruck, Halvor Egner Granerud puede respirar aliviado. Todavía no se puede decir que tenga el águila dorada entre las manos, pero un poco más cerca sí la tiene. Goza de una ventaja suficiente con Kubacki como para no arriesgar en el Paul Außerleitner de Bischofshofen. Por su parte, Lanisek supera a Zyła en la tercera posición, aunque dos clásicos como Stoch y Kraft se acercan peligrosamente a sus posiciones.

 

Así queda la prueba de Innsbruck. Lanisek accede al tercer puesto de la general.

domingo, 1 de enero de 2023

UN DÍA SIN SOBRESALTOS PARA GRANERUD

Halvor Egner Granerud pone tierra de por medio con sus rivales en su intención de conquistar los cuatro trampolines, en una jornada marcada por un tiempo benigno y una casi completa falta de nieve. La ausencia de viento molesto ha permitido cierta regularidad en los saltos, evitando errores en los saltadores, pero convirtiendo la competición en algo en exceso predecible, sujeto a un guion escrito de antemano. La victoria de Granerud en el Große Olympiaschanze de Garmisch-Partenkirchen ha sido conseguida sin aparente esfuerzo, con dos saltos sobresalientes, en especial el segundo. El noruego respira tranquilo, con dos triunfos entre los esquíes y algún que otro rival desarmado. De todas formas, Kubacki sigue acechando cerca, sin cometer errores. La hora de la verdad llegará, como siempre, en el Bergisel de Innsbruck.

La tranquilidad.

La nota llamativa del día ha sido la recuperación de Anze Lanisek. Después de la decepción inicial de Oberstdorf, el esloveno ha sabido recuperarse, alcanzando una segunda posición en Garmisch muy valiosa, ya que le permite soñar de nuevo con el águila dorada. El primer salto de Lanisek ha sido magistral, más largo por poco que el de Granerud (140,5 metros frente a 140), pero con peor puntuación debido a la mayor compensación por viento en el salto del noruego. En el segundo salto, Granerud ha marcado la diferencia, marchándose a los 142 metros, con un salto de nuevo escorado hacia la derecha, pero con un telemark bien ejecutado.  

Los dos primeros hoy en Garmisch-Partenkirchen.

Si bien Granerud puede empezar a soñar con la victoria final, el resultado de Noruega ha sido de marcados claroscuros. Johansson y Forfang no han alcanzado el top ten, pero todavía han sido peores las situaciones de Tande y Lindvik. El primero no pudo superar la calificación, mientras que Lindvik ha acabado siendo descalificado por problemas con el traje, después de haber conseguido un notable salto de 130,5 metros. Las cámaras mostraban al campeón olímpico claramente enfadado. 

Lindvik descalificado.


Tampoco ha sido un día redondo para Polonia. Kubacki sí ha cumplido con las expectativas, aun manteniéndose un escalón por debajo de Granerud; pero Piotr Zyła no ha podido mantener su racha exitosa. Si bien sus saltos no han sido catastróficos, ni mucho menos, contando además con la ayuda de las compensaciones por viento, no ha podido mantener el nivel de exigencia que impone la competición.  En el segundo salto, el polaco quedó perjudicado por un telemark un tanto trastabillado.  Se ha quedado en la sexta posición, lo que en la clasificación lo mantiene todavía tercero pero con Lanisek pegado a los talones.


Kubacki, hoy tercero.

En cuanto a las naciones anfitrionas, los casos de Austria y Alemania han sido contrapuestos, la cara y la cruz. Austria ha logrado meter cuatro saltadores entre los diez primeros (sin ser ninguno de ellos Kraft): Manuel Fettner, Jan Hörl, Daniel Tschofenig y Michael Hayböck. Por su parte, en Alemania solo ha brillado un poco Andreas Wellinger: Karl Geiger ha caído del top ten y Markus Eisenbichler no ha podido superar el corte de la primera manga. Japón continúa su tendencia descendente, con Ryoyu Kobayashi como único representante en la segunda manga, y con un salto inferior a lo esperado.

 

Los diez primeros.


Así pues, ya se ha superado la prueba de Garmisch-Partenkirchen, la que suele llamar más la atención entre el público por motivos extradeportivos, sin olvidar el interés del apartado arquitectónico (el imponente  y esbelto jamonero, que contrasta con la arquitectura un tanto hitleriana de las gradas). El camino parece bastante allanado para Granerud, aunque no puede dar por ganada la tournee hasta que no supere el duro escollo de Innsbruck.



De momento, Kubacki es el gran rival de Granerud de cara a lo que queda.