miércoles, 4 de enero de 2023

LOS JUECES AGUAN LA FIESTA DE INNSBRUCK

La Austria contemporánea dista mucho de ser la alegría de la huerta. Sonrisas y lágrimas, aquella película alcanforada con niños cantores y prados de florecitas, mentía. La Austria de verdad se acerca más a la sordidez de Haneke y Seidl, a la ausencia de sentido del humor, a los enanitos de jardín, a las miradas inquisidoras de los vecinos, a los sotanos con memorabilia nazi, a la bajona en general. Unas de las pocas cosas buenas que tienen son los saltos de esquí, pero hoy en Innsbruck ha predominado ese sentimiento de aturdimiento, de bebida aguada, de fiesta arruinada. Cuando la competición comenzaba a ponerse interesante, los jueces han tomado una decisión controvertida, rebajando la euforia y privando al personal de algo más de espectáculo. Bien es cierto que los jueces no son todos austriacos, pero que la realidad no te estropee un buen tweet, como se solía decir. 

Kubacki rompe la racha de Granerud.


Pongámonos en situación. El saltadero del Bergisel no propicia saltos largos, todo el mundo lo sabe. Además, se caracteriza por privar a los saltadores de ese viento de cara que les resulta tan favorable para prolongar la sustentación en el aire, consiguiendo saltos largos. Por medidas de seguridad, los jueces temen saltos demasiado largos, que puedan comprometer el aterrizaje de los saltadores, y por ello intentan limitarlos al máximo. La configuración del propio saltadero hace que, de producirse un salto largo, el saltador pueda estamparse contra el muro como un mosquito sobre un parabrisas. Ya le pasó a Richard Freitag. 

De esta manera, la jornada no había comenzado con grandes saltos. A los saltadores les estaba costando alcanzar el punto de cálculo, situado en los 120 metros. El viento no era fuerte, pero predominaba el viento trasero, no muy propicio para los saltos. No estaba en la salida Karl Geiger, incapaz de superar el corte de la calificación, y Ryoyu Kobayashi, uno de los primeros en saltar, no pasaría a la segunda ronda. Tampoco Piotr Zyła realizó un primer gran salto, confirmando la trayectoria descendente apuntada en Garmisch. Llegó el turno de Granerud, no bien situado en la calificación, y su salto no fue demasiado largo, aunque quedó compensado por un viento algo desfavorable. Las cosas no pintaban bien para el dominador de la competición, pues quedaban bastantes saltadores capaces de superar su discreta marca. Kaft, Lindvik (¡por fin!), Stoch, Lanisek y Kubacki consiguieron saltos de mayor puntuación y metros que Granerud. 

Kobayashi a años luz de sus mejores días.

 

Nervioso antes de su primer salto.

De esta forma, la segunda manga se presentaba interesante, pues podría verse un cambio en la clasificación general. Sin embargo, Granerud supo reponerse, con un imponente salto que superaba la frontera de los 130 metros. Sería el único de la jornada en conseguirlo, pues inmediatamente después al salto de Granerud, los jueces decidieron rebajar una salida para el resto de competidores, alterando notablemente la igualdad de condiciones necesaria en toda competición, y privando al público de algún que otro salto largo más. En fin, que entraron en la fiesta a pinchar todos los globos.  

La capacidad de reponerse de Granerud quizá le valga el águila dorada.


Desde una salida menos, las cosas volvieron a situarse en torno a los 120 metros. Así pues, Stoch, Lanisek y Kubacki casi calcaron sus saltos, en torno a los 121 metros. A pesar de ello, acabó llevándose la victoria Kubacki por poco sobre Granerud, gracias a su primer mejor salto. El cambio de salida ha permitido a Granerud salvarse de una caída que habría sido más acusada, debido a su primer salto no tan potente. Quizá el saltador más perjudicado hoy ha sido Stefan Kraft, cuyo segundo salto podría haber ido más lejos de los 125 metros conseguidos de haber saltado desde la misma salida que Granerud. Como a esos árbitros a los que les gusta que el partido no se les vaya de las manos, los jueces de Innsbruck decidieron mantener a todos juntitos y en silencio. No hubo protestas. Nunca las hay. Todas las naciones importantes participan y aceptan el juego. Granerud fue hoy el beneficiado involuntario, a pesar de las compensaciones al resto de saltadores: otro día, otro será el afortunado. Ese es uno de los daños colaterales del salto de esquí. 

Lindvik se recupera de la descalificación de Garmisch.

Kraft, dos excelentes saltos que no le valieron el podio.


Por tanto, dados los resultados finales de Innsbruck, Halvor Egner Granerud puede respirar aliviado. Todavía no se puede decir que tenga el águila dorada entre las manos, pero un poco más cerca sí la tiene. Goza de una ventaja suficiente con Kubacki como para no arriesgar en el Paul Außerleitner de Bischofshofen. Por su parte, Lanisek supera a Zyła en la tercera posición, aunque dos clásicos como Stoch y Kraft se acercan peligrosamente a sus posiciones.

 

Así queda la prueba de Innsbruck. Lanisek accede al tercer puesto de la general.

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