Cumpliendo con los pronósticos, el triunfo en el primero de los cuatro trampolines ha quedado en casa, en Alemania, en manos de Andreas Wellinger. El campeón olímpico de 2018 ha confirmado las expectativas positivas generadas tras su salto de ayer en la calificación y no ha cedido ante la presión ambiental. Así pues, la competición parece encarrilada para Wellinger y para Alemania, aunque no tendrán las cosas fáciles, puesto que tanto Ryoyu Kobayashi como Stefan Kraft no han quedado demasiado lejos, y podrían inquietar seriamente el liderato alemán en las sucesivas jornadas.
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| Wellinger confirma, pero Kobayashi y Kraft también. |
La tarde ha comenzado tibia, con saltos no demasiado prometedores y con alguna que otra sorpresa negativa. Al ya esperado bajo rendimiento de los veteranos polacos se ha unido el catastrófico salto de Halvor Egner Granerud, el vigente ganador de la competición. Su salto solo puede ser calificado como mediocre o fallido, siendo el penúltimo peor (tan solo 105,5 metros) y por tanto quedando fuera de la segunda manga. Se preveía una bajada de rendimiento del campeón noruego, pero no un descalabro semejante. Sin ánimo de excusar su fallo, hay que reconocer que no ha sido un caso del todo aislado: en un inicio, no estaba siendo una tarde de grandes saltos. Solamente al final de la primera manga los saltadores han comenzado a superar los 130 metros. En cambio, el inicio de la segunda ha sido más trepidante, con casi todos los competidores superando esa distancia (aunque sin apenas compensaciones). En el tramo final la cosa se ha serenado, dando lugar a una resolución bastante ajustada y un tanto anticlimática en cuanto a lo que se refiere a la longitud de los saltos.
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| La decepción del torneo. |
El triunfo de Andreas Wellinger se ha basado fundamentalmente en su primer salto, largo (139,5 metros) y bien ejecutado (tres puntuaciones de 19,5 por parte de los jueces). Era el último en saltar en la primera manga y ya contaba con la presión de los buenos saltos de Kobayashi (134,5), Kraft (132,5) y su compatriota Geiger (133,5). En la segunda manga, Geiger ha pinchado (no ha superado la presión, como muchas veces le pasa), mientras que Kraft, Kobayashi y Wellinger han mantenido sus posiciones, con saltos inferiores, dadas las condiciones cambiantes. Kraft solo ha conseguido 120 metros, Kobayashi ha alcanzado los 129 y Wellinger se ha defendido, con unos 128 metros que le han permitido mantener el primer puesto, con tan solo tres puntos de diferencia sobre el japonés, un auténtico especialista en este trampolín. Cabe decir que tanto Kraft como Kobayashi saltaron en la primera manga desde la salida 17, mientras que Wellinger lo hizo desde la 18, siendo beneficiado ligeramente, aun a pesar de las compensaciones recibidas por sus rivales.
En cuarta posición ha quedado Lovro Kos, el mejor de los eslovenos: después de una primera manga en la que no había quedado entre los mejores, ha conseguido igualar en la segunda manga la distancia del salto ganador de Wellinger (139,5 metros). En quinta posición ha terminado Marius Lindvik, el mejor de los noruegos. Todavía puede optar a pódium y a victorias parciales, aunque los 23 puntos que le separan del liderato le ponen realmente difícil la remontada.
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| Se le veía tranquilo, asomado al balcón. |
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| Los tres primeros en Oberstdorf. |
En realidad, la competición acaba de empezar y todavía habrá cambios, aunque se han perfilado con nitidez las figuras que lucharán por el triunfo en la clasificación general: Wellinger, Kobayashi y Kraft, sin descartar a Kos. Los alemanes han ratificado las buenas sensaciones previas, aunque se debe moderar la euforia local. Cabe recordar que el Schattenbergschanze de Oberstdorf suele propiciar alegrías alemanas que con el paso de los días acaban defraudándose. El tránsito del año nuevo no siempre es favorable para sus saltadores, que parecen padecer una especial maldición en Garmisch-Partenkirchen. También Severin Freund y Karl Geiger comenzaron en el pasado reciente ganando en Oberstdorf, para luego acabar inclinando la cabeza ante otros saltadores foráneos, más regulares y fiables. Así pues Wellinger puede estar orgulloso de su triunfo, dando forma una racha muy fructífera para su equipo, pero no por ello debe dejar de mirar de reojo al retrovisor, donde tiene demasiado cerca a Kraft y, sobre todo, a Ryoyu Kobayashi.
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