sábado, 6 de enero de 2024

EL CAMPEÓN SILENCIOSO

No, el título de la entrada no viene a raíz de las dificultades de Ryōyū Kobayashi con el inglés, sino a propósito de su tercera águila dorada, conseguida esta vez sin ningún triunfo parcial. De hecho, Ryōyū Kobayashi es todo menos un ganador modesto o silencioso. Esta vez sus saltos han quedado día tras día ligeramente eclipsados por los de otros, habiéndose acercado al águila dorada con paciencia y regularidad, con los pasos livianos y seguros de un ninja. Su triunfo demuestra lo que ya dije en el primer artículo de la serie: para mí es el mejor saltador de su generación y uno de los mejores de siempre. A su constancia (cuatro segundos puestos consecutivos, rozando en casi todos el triunfo), se ha unido la irregularidad de sus rivales, con un ganador diferente en cada uno de los trampolines. Hoy en en el trampolín Paul Außerleitner de Bischofshofen ha sido el turno de Stefan Kraft, otro grande de este deporte, que evita con un gran triunfo cierta sensación agridulce en este tránsito de año.

Ya entre los grandes del salto de esquí (si no lo estaba ya).

La ausencia de triunfos ha hecho que Ryōyū Kobayashi haya completado un récord inverso al de 2018/2019, cuando ganó en cada uno de los cuatro trampolines. Pero no está solo en esta estadística oculta de campeones silenciosos, ya que antes lo consiguieron de igual forma Hemmo Silvennoinen en 1955, Nikolai Kamenskiy en 1956, Horst Queck en 1970, Jiřsí Raška en 1971, Ingolf Mork en 1972, Ernst Vettori en 1987, Risto Laakkonen en 1989 y Janne Ahonen en 1999. Sí es el primero que lo consigue en el siglo XXI. Con su tercer título iguala a Kamil Stoch, Helmut Recknagel y Bjørn Wirkola, quedando por delante todavía Jens Weißflog con cuatro y Janne Ahonen con cinco. 

Kraft consigue su primer triunfo en Bischofshofen. Kobayashi de nuevo segundo y tercero Lanisek.


Atendiendo a lo sucedido en la jornada de hoy, podría decirse que la nota predominante en Bischofshofen ha sido la calma. Este trampolín parece el hermano modesto de los cuatro: sin filigranas arquitectónicas, simplemente una rampa casi oculta en medio de un bosque invernal, suele deparar por contra grandes jornadas de vuelo. La extensión de su trampolín es la más larga de los cuatro, llegándose muchas veces a los 140 metros. Aunque no cuente con los mejores ropajes, muchas veces es el trampolín más decisivo. 

Kraft afrontando con agresividad su último salto. 


Hoy no ha sido decisivo del todo, pues un salto no demasiado largo de Wellinger en la primera manga (132 metros) ha dejado ya bien pronto claro que no habría remontada alemana. Tampoco había tenido un buen día en la calificación, en la que el mejor salto había sido ya para Kobayashi, preparando de este modo el terreno. En términos generales ha sido un día muy apacible. Durante la prueba ha caído una nevada mansa y copiosa (por fin), que en el tramo final se ha convertido en una suave neblina por efecto del reflejo de los focos. En situaciones así, con una nevada tranquila, no suele haber aire complicado, de modo que no ha tenido que cambiarse en ningún momento la salida, desarrollándose en la primera manga desde la 13 y en la segunda desde la 15. Ha sido, en ese sentido, una competición en exceso tranquila y bastante pura, sin que las compensaciones hayan entrado demasiado en juego. La jornada ha tenido incluso un punto excesivamente predecible, como de trámite para el japonés. Se ha permitido el lujo de llegar un tanto apurado a su primer salto, subiendo en el último momento a la plataforma de salida.

Casi hace un "delgado" (los aficionados al ciclismo saben de qué hablo).


El primer salto de Kobayashi, para concluir la primera manga, se ha ido a los 137 metros, superando por medio metro el salto de Kraft. Las cosas ya parecían bastante claras. En la segunda manga, Anze Lanisek se ha sacado de la manga un salto magistral, de 141 metros, que aún así no ha sido suficiente para ganar. A continuación Kraft ha dictado sentencia, con 140 metros, y Kobayashi, ya muy relajado, se ha ido a los 139, quedando por detrás del austríaco. Kraft con ese salto no solo ganaba en la jornada de hoy, sino que también recuperaba la tercera plaza de la clasificación, perdida en Innsbruck ante Jan Hoerl (que hoy ha tenido un mal día). 

Wellinger (y Alemania) dándose cuenta de que un año más se les escapa el torneo.


Volviendo la vista atrás a lo que ha sido este torneo, puede decirse que ha sido muy interesante y disputado. Se han visto buenos saltos, ganadores variados y ha habido algo de emoción hasta el final, aunque la infalibilidad de Kobayashi en sus momentos dulces ha restado un poco de drama a la lucha por la general. Con una sonrisa ha eliminado de un plumazo a todos sus rivales, sin tener que hacer ningún alarde altisonante, simplemente limitándose a ser el más regular, el que comete menos fallos, el que mantiene más la concentración, aun a pesar de parecer siempre con la cabeza en otro lado. Haciendo un guiño a mi otro blog de deportes, Kobayashi me recuerda un poco a Sagan o incluso a Pogačar: es un campeón extrovertido (dados los parámetros japoneses), con aires de influencer, siempre muy relajado, unas veces infalible, ganando con gran naturalidad, y algunas pocas veces vulnerable, ante rivales nórdicos (Granerud) más fríos, más discretos, pero también a veces implacables (a lo Vingegaard). 

Los dos saltadores de 1996.

En fin, termina así el torneo y me despido de este querido espacio hasta diciembre. Espero que lo hayáis disfrutado. 

La última jornada.

Y la general. Sorpresa la de Aigner colándose en los diez primeros. 


jueves, 4 de enero de 2024

TERCER TRAMPOLÍN, TERCER GANADOR

Después de la euforia alemana en Oberstdorf, le ha llegado el turno a los austríacos, con el triunfo de Jan Hoerl en el Bergisel de Innsbruck. Un triunfo conseguido sobre Ryoyu Kobayashi y Michael Hayboeck, para redondear el delirio austríaco. Las condiciones de viento fueron cambiantes, como suele suceder en Innsbruck, con saltos iniciales muy potentes, que fueron poco a poco viéndose perjudicados por un viento sucio, que propició incluso un parón largo a falta de los últimos siete saltadores. La salida fue cambiándose a lo largo de la competición, intentando adaptarse a la variabilidad del viento: la salida inicial 11 fue rebajada a la 10 al final de la primera manga, mientras que en la segunda manga se subió a la 13, quedándose en los últimos cinco saltos en la 12. Los austríacos salieron beneficiados de estos parones estratégicos, pudiendo aprovechar al máximo un viento favorable que les sustentaba en la parte baja de la caldera que conforma esta peculiar estructura. 

El primer salto de Hoerl, un salto que valía la victoria

Los rendimientos de Hoerl y Kobayashi fueron bastante parejos. El austríaco consiguió el primer puesto en la primera manga tras un salto de 134 metros desde la salida 10. Se quedaba a muy poco del salto más largo del día (135,5 metros), conseguido por Lovro Kos, pero desde una salida superior y con penalización por viento favorable. El buen salto de Kobayashi en la primera manga, unido a un salto de inferior puntuación de Wellinger, le permitió al japonés partir en la segunda manga con el liderato bajo el brazo. 

En la segunda manga, los últimos cinco saltadores (Wellinger, Zyla, Kos, Kobayashi y Hoerl) saltaron en condiciones casi idénticas. En ese último salto salió a relucir la clase de Kobayashi, que con un salto de 132 metros ponía ya una pierna encima del águila dorada, para poder montar sobre ella de forma plena en Bischofshofen. Previamente los resultados del japonés en Bergisel habían sido alternos, un año malo y un año bueno. Esta vez, tocaba año bueno. Hoerl resistió el envite del japonés con un salto menor, pero que le permitía retener la victoria. De hecho, la tarde fue un ejercicio paralelo para Hoerl y Kobayashi, uno con el salto bueno en la primera manga, el otro en la segunda. Siguiendo con las rimas, Kobayashi y Wellinger calcaron exactamente las mismas puntuaciones de estilo en la primera manga y en la segunda. 


El mejor salto de Kobayashi, el segundo

 

De esta manera, la general queda muy ajustada. Lanisek ha visto truncada su progresión ascendente, mientras que Kraft comienza a resentirse de los días de competición. La situación ha sido aprovechada por Jan Hoerl. Después de su fantástico triunfo de hoy supera en la general a su compatriota Kraft por 10,2 puntos. Wellinger ha competido bien, con mucha hambre y estilo, pero ha quedado relegado por detrás de Kobayashi, aunque a una distancia que permite todavía albergar esperanzas de ver una confrontación hermosa. Tan solo les separan 4,8 puntos. 

Tercer segundo puesto consecutivo de Kobayashi.

Si se repasa el historial de resultados en Bischofshofen de Kobayashi y Wellinger, la situación parece beneficiar al japonés. Los de Kobayashi han sido: 42º (2017), 20º (2018), 1º (2019), 7º (2020), 14º (2021), 1º y 5º (2022, no hubo Innsbruck ese año) y 17º (2023). Los de Wellinger han sido los siguientes: 19º (2013), 9º (2014), 15º (2016), 31º (2017), 3º (2018), 15º (2019), 15º y 33º (2022) y 20º (2023). No solo cuenta la historia reciente, sino que también el japonés cuenta con su regularidad y su mentalidad fuerte como aliadas, aunque el entrenador alemán se muestre optimista acerca de las opciones de Wellinger, dada la mayor velocidad del cuarto trampolín. En cuestiones de estilo, suelen ser los dos mejores saltadores del panorama internacional. Queda programado de esta manera un interesante duelo para la tarde del día 6 en Bischofshofen. 

Todo abierto para Bischofshofen


lunes, 1 de enero de 2024

RENACIMIENTO DE LANISEK EN AÑO NUEVO

Anze Lanisek ha conseguido el triunfo en la competición de año nuevo de Garmisch - Partenkirchen, confirmando el primer puesto obtenido en la calificación. Se repone así del traspiés con el que inauguró la competición en Oberstdorf y que le invalida casi completamente para optar al águila dorada. La disputa por el trofeo ya queda clarificada entre Andreas Wellinger y Ryoyu Kobayashi, hoy bastante igualados, con dos rendimientos casi paralelos. El que se ha descolgado de esta lucha ha sido Stefan Kraft, que hoy no ha tenido un buen día, quedando sexto. 

Tercer esloveno victorioso en Garmisch-Partenkirchen

En términos generales la jornada de bienvenida del nuevo año ha sido tranquila y luminosa, solo alterada en su último tramo por algunas complicaciones con el viento y algunos jirones de nubes, anunciando el crepúsculo. Los sucesos de finales de 2023 no invitan a ser optimista y han plagado el futuro inmediato de muchas incertidumbres, pero ello no impide que se afronten los nuevos días aspirando una profunda bocanada de aire y lanzándose al vacío. Así lo han hecho los saltadores hoy como metáfora del presente, ante muchos espectadores ocasionales que encendían la tele con los ojos legañosos, la lengua pesada y la cabeza todavía confusa. Alrededor del Große Olympiaschanze se veía mucha hierba verde y amarillenta, y poca nieve. Otro signo de los tiempos. 


El águila dorada parece cosa de dos


Si se atiende a los números, las actuaciones de los tres primeros, Lanisek, Kobayashi y Wellinger, han sido muy parecidas. Los tres se han movido entre los 137 y los 138 metros, sin conseguir ninguno de ellos los saltos más largos de la jornada. Estos los han logrado los austríacos Jan Hoerl en la primera manga (140 metros) y Michael Hayboeck en la segunda (141 metros). Las compensaciones de viento han sido las que han decantado la balanza en favor de algunos saltos y en detrimento de otros. En el caso de Hayboeck, se ha visto perjudicado por un aterrizaje un tanto comprometido.

Ryoyu Kobayashi ha salido como líder de una primera manga en la que tanto Granerud como Kubacki se han quedado fuera del corte. En ese sentido, Polonia y Noruega siguen irreconocibles. El salto de Kobayashi ha superado al de Hoerl, no en metros pero sí en puntos, gracias a las compensaciones por viento. En la segunda manga, tras el salto de Kraft, correcto pero insuficiente para ganar la competición, le ha llegado el turno a Wellinger. El rendimiento de los alemanes había presentado altibajos, con Geiger de nuevo fallando y con Paschke teniendo un mejor día. Andreas Wellinger ha sido la única nota claramente positiva. Su vuelo ha sido sostenido tanto por el enfervorecido público como por un viento delantero que le ha perjudicado en la puntuación. Se ha colocado en primera posición, para delirio local. 


Aguando la fiesta alemana.

El jamonero.



Expectación ante unas compensaciones decisivas.


El vuelo de Kobayashi.

Entonces le ha llegado el turno a Lanisek. Su salto ha sido ligeramente más corto (137, por 137,5 de Wellinger), pero había conseguido llegar a esa distancia después de enfrentarse a un viento más sucio. Las condiciones han sido igualmente complicadas para Hoerl, que no ha podido aprovecharlas. Tras una espera de unos cinco minutos a causa del viento, le ha llegado el turno a Kobayashi, el último saltador. El japonés ha logrado un buen salto, no soberbio pero sí suficiente para conseguir la segunda posición, sobreponiéndose a los nervios de la espera.

2º R. Kobayashi, 1º Lanisek, 3º Wellinger.

En la clasificación conjunta, Wellinger y Kobayashi están solo separados por 1,8 puntos. Wellinger está ante una gran oportunidad, puesto que Kraft parece haber quedado fuera de juego. Pero Kobayashi es un saltador muy regular, tan elegante como el propio Wellinger, con la diferencia de que no depende de rendimientos estratosféricos conjuntos. Manuel Fettner y Jan Hoerl se acercan a Kraft como mejores austríacos, mientras que los eslovenos parecen ya demasiado lejos, a pesar de la recuperación de Lanisek. 

Así quedan las cosas...de momento.