jueves, 29 de diciembre de 2022

GRANERUD Y LA DUPLA POLACA.

Las expectativas se han confirmado y Halvor Egner Granerud, poseedor del mejor salto en la calificación, ha encadenado dos saltos ganadores en una jornada complicada, marcada por un viento cambiante y por los consecuentes tiempos muertos. No ha sido un gran día de salto de esquí, debido a estos inconvenientes. 

En el primer salto, Granerud ha alcanzado los 142,5 metros, rozando el límite de la pista, lo que le ha impedido realizar un buen telemark. En el segundo, de 139 metros, también el más largo en conjunto de la segunda manga, la ejecución ha sido más precisa. Las puntuaciones de estilo han rondado los 19,5 puntos, e incluso se ha llevado un 20 por parte del juez noruego, al parecer no influido por las circunstancias...

Primer salto de Granerud, 142,5 metros.

Tras el noruego se han clasificado Zyla y Kubacki. Piotr Zyla ha confirmado las buenas señales que llevaba apuntando desde el principio de la temporada, consiguiendo su mejor resultado en cuatro trampolines. Su celebración ha sido, como viene siendo habitual, un tanto excesiva, con unos gritos guturales bersekerianos. Muy en su línea. Su salto inicial ha sido más corto que el de otros competidores, pero ha recibido una fuerte compensación por el viento trasero. Nada menos que 17,5 puntos (en algunos casos se han superado los 24 puntos de compensación). Dawid Kubacki ha realizado por su parte dos saltos potentes, largos y bellamente ejecutados, mostrándose todavía como un claro aspirante a la clasificación general del torneo.

De entre los alemanes, Karl Geiger se ha mostrado muy sólido, con dos saltos casi calcados, mientras que Wellinger ha confirmado la intuición de que podía volver a hacerlo bien. Su primer salto ha mejorado todos los precedentes en más de diez metros, beneficiado por una decisión del jurado, que ha subido la salida a la 16 para contrarrestar el viento trasero y favorecer saltos más largos. De todas formas, Wellinger ha sabido aprovechar con un elegante salto esa oportunidad concedida por los jueces de forma un tanto cuestionable. Su segundo salto, ya no favorecido por las circunstancias, ha sido peor. 

En el lado esloveno, Anze Lanisek ha cometido ya un pequeño desliz que lo aleja casi irremediablemente de la posibilidad de ganar el torneo. Mucha gente por delante tendría que fallar a partir de ahora (y él encadenar seis saltos prodigiosos). Su primer salto lo ha dejado fuera del top ten y solo en el segundo ha sido capaz de hacerse con la décima posición. Mucho mejor resultado ha conseguido Lovro Kos,  obteniendo el séptimo puesto gracias en un bello duelo en la primera manga con Ryoyu Kobayashi.

El japonés ha sido otra de las decepciones del día, aunque ya venía un tanto anunciada (como también la de Marius Lindvik). Su duelo con Lovro Kos ha sido de los primeros de la jornada, y pese al viento poco propicio y de ser derrotado por Kos, Kobayashi ha conseguido entrar in extremis en el top ten, como primero de los repescados. En cambio, en la segunda manga, el campeón japonés ha realizado un salto mediocre cuando las circunstancias atmosféricas eran bastante favorables. Parece que le falta la confianza de otras ocasiones, esa perfección gélida, de ejercicio gimnástico, que le ha caracterizado en sus años vencedores. 

Finalmente, por el lado austriaco, Stefan Kraft ha sido el mejor, con un excelente primer salto, confirmado en el segundo (138 metros, solo superados por los 139 de Granerud). La sorpresa austriaca ha sido el joven Daniel Tschofenig, finalmente octavo clasificado.

Así queda la clasificación después del primer trampolín.

 

De esta forma, Oberstdorf deja bastante clarificada la situación: no va a ser el torneo de Lindvik, ni tampoco el de Ryoyu Kobayashi, y se diría que ni siquiera el de Lanisek y de Kamil Stoch, décimo y noveno respectivamente. Todos ellos tienen calidad suficiente como para conseguir el triunfo parcial en alguno de los trampolines, pero la general ya parece algo demasiado complicado. La competición, a día de hoy, parece que se jugará entre Granerud y los dos polacos. Kubacki puede considerarse un competidor más fiable que su compatriota, de modo que el torneo puede quedar en un mano a mano entre Granerud y Kubacki. Geiger y Kraft, un tanto más alejados de los focos mediáticos, puede que tengan su oportunidad si el resto falla. El salto decisivo será, como casi siempre, Innsbruck. El tercer trampolín no favorece los saltos largos, pero propicia momentos interesantes en la competición: no todos los saltadores saben adaptarse a la pista "corta" de Innsbruck y a su disposición en forma de caldera. La parte austriaca del torneo siempre suele ser más salvaje e impredecible. Pero antes de ello viene Garmisch-Partenkirchen. Veremos qué sucede en 2023. 



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