Como si se cumpliera un guion escrito de antemano, los austriacos han impuesto su ley en Oberstdorf, copando el pódium al completo. Kraft, Hörl, Tschofenig, ese ha sido el orden, con el alemán Pius Paschke, el contrincante previsible, en cuarta posición, para decepción del numeroso público convocado en el Schattenbergschanze.
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| SuperRatón ataca de nuevo. |
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| Tercer triunfo de Kraft en Oberstdorf. |
La competición se preveía como un Austria vs Paschke, y así ha sido en líneas generales. Los austriacos parecen querer convertir los cuatro trampolines en un asunto interno, a resolver entre ellos sin injerencias externas, aguando de este modo una improbable fiesta de sus vecinos. El veterano Stefan Kraft no ha desaprovechado su oportunidad. Pero ni siquiera ha tenido que hacer uno de esos saltos suyos tan característicos, en los que se deja mecer por el viento cuando ya el aterrizaje parece inminente, y planea un poco más en paralelo a la colina, como quien pide cinco minutos más de sueño al despertador. De hecho, no han sido los austriacos los poseedores de los saltos más largos. Estos han corrido a cargo de los japoneses Ren Nikaido (142) y Naoki Nakamura (140,5), ambos en la segunda manga. Algo parecido le ha sucedido a Daniel Tschofenig, que se ha resarcido con un segundo salto de 140 metros, después de un primero que le había dejado en la séptima posición. Para desgracia del equipo nipón, Kobayashi ha cumplido con las peores expectativas, y tanto Nikaido como Nakamura, a pesar de sus prodigiosos saltos, se han visto perjudicados por unos primeros saltos más cortos y unos aterrizajes un tanto forzados. Nakamura ha finalizado el 17º, mientras que Nikaido, con el que los jueces ha sido excesivamente severos, el 23º. A Kraft le ha valido con dos saltos de 138 y 135,5 (aunque con puntuaciones de 19), mientras que a Hörl ha conseguido 134 y 135,5 (y puntuaciones de estilo ligeramente inferiores, aunque mayor compensaciones por viento).
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| El telemark de Nikaido. |
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| La alegría de Nakamura. |
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| Y su telemark. |
En general ha sido un día apacible, sin sobresaltos meteorológicos, desarrollado con inusitada rapidez, sin pausas. No se ha tenido que ver durante demasiado tiempo la cara contrariada de los entrenadores, con la bandera alzada, esperando unas condiciones óptimas: estas se han dado en todo momento, y tan solo se ha tenido que ir rebajando la puerta de salida para evitar saltos que corrían el riesgo de llegar al tope de la pista de aterrizaje.
La jornada se ha resuelto con los austriacos cumpliendo con las expectativas (recuérdese, los cinco primeros en la calificación), situando al frente de la clasificación a su valor más seguro. Kraft gana de esta forma por tercera vez en Oberstdorf (sus anteriores victorias se remontan nada menos que a 2014 y 2016). Los alemanes no pierden la esperanza de superar los veintitrés años de sequía gracias al buen salto de Paschke y, en menor medida, al rendimiento fiable de Karl Geiger, que se ha superado en la segunda manga. Las decepciones han caído de otro costado: la ya nombrada de Kobayashi (18º), y también la de Wellinger (20º). Las buenas puntuaciones de estilo no evitan que ambos hayan dicho casi adiós a toda opción de ganar los cuatro trampolines (tienen ya demasiada gente delante). También Granerud (16º) y Lindvik (26º) están en una situación pareja. Los noruegos han podido salvar un poco los muebles con las actuaciones de Forfang (5º) y Sundal (7º), al igual que el suizo Deschwanden (también artífice de un salto de 140 metros en la segunda manga, que solo le ha servido para obtener la sexta posición). En el caso de Polonia, si bien había pocas esperanzas, Pawel Wasek ha dado una grata sorpresa (10º). Peor ha sido la situación para Eslovenia, con ninguno de sus saltadores rindiendo positivamente.
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| Tschofenig, su salto y la cara de Maximilian Ortner (11º) |
De esta manera, Kraft, Hörl y Tschofenig lideran la clasificación, pero todavía hay muchas posibilidades de cambios: podría decirse que cualquiera situado entre los diez primeros cuenta todavía con alguna opción, aunque sea remota, de poderse llevar el águila dorada.
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| Hayboeck no se suma a la fiesta austriaca (8º) |
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| Hörl a la chita callando, segundo. |
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| Todo queda en casa. |
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